martes, 27 de noviembre de 2012

Relación entre Osvaldo Soriano y sus dos obras literarias: Cuarteles de invierno y Triste, solitario y final.

Cuarteles de invierno:

 La relación que puedo encontrar con Cuarteles de invierno y Osvaldo Soriano es que en 1976 se exilió a Bélgica por el golpe militar o “Proceso de reorganización nacional”, muchos cantantes, escritores y artistas en general debieron exiliarse para no ser encarcelados o asesinados, mas posiblemente la segunda.


Triste, solitario y final: 


Aquí podemos encontrar una relación extraña entre el gato y Philip Marlowe. Soriano también tenía una relación con los gatos, le fascinaban. Increíblemente a muchos escritores les inspiran o les gustan los gatos como a Edgar Alan Poe que una vez dijo:

“Deseo escribir algo tan misterioso como un gato”.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Osvaldo Soriano en resumen


Osvaldo Soriano (6 de enero de 1943 – 29 de enero de 1997) fue un escritor y periodista argentino nacido en Mar del Plata (provincia de Buenos Aires). Solía decir que no le interesaba la literatura, sólo que siempre fue escritor. Gozó del reconocimiento del público y de los críticos extranjeros (fue el último gran best-seller argentino). Es un reconocido hincha de San Lorenzo de Almagro.
Cumplidos los 26 años, se trasladó a Buenos Aires en 1969 para integrarse a la redacción de la revista Primera Plana, a partir de lo cual comenzaría su constante relación con el periodismo, colaborando además en las publicaciones Panorama, Confirmado y en los diarios El Eco de Tandil, Noticias, El Cronista y La Opinión. También fue corresponsal de Il Manifiesto italiano y cofundador de Página/12, trabajando como asesor de directorio y columnista de contratapas.
Publicó su primera novela titulada Triste, solitario y final en 1973, la cual fue traducida a doce idiomas. En 1976, debido al golpe de Estado, Soriano se trasladó a Bélgica y luego vivió en París hasta 1984, año en que regresó a Buenos Aires. Durante su exilio europeo publicó No habrá más penas ni olvido (1978), llevada al cine por Héctor Olivera, que ganó el Oso de Plata en el festival de cine de Berlín. También publicó Cuarteles de invierno (1980), sobre la cual se publicaron seis ediciones en 1983, ya que era considerada la mejor novela extranjera de 1981 en Italia. Esta obra fue llevada dos veces al cine. De vuelta al país continuó su actividad literaria, al mismo tiempo que su profesión de periodista. En 1987 fundó el diario Página/12, para el cual escribió contratapas hasta 1997.
A lo largo de su carrera, vendió más de un millón de ejemplares y obtuvo los premios “Carrasco Tapia” (de la revista Análisis de Chile) y “Raymond Chandler Award”, mientras que en Argentina lo distinguieron las fundaciones Konex y Quinquela Martín.
Murió el 29 de enero de 1997 en Buenos Aires, víctima de un cáncer de pulmón. Fue sepultado en el Cementerio de la Chacarita. Legó un mundo de extraños perdedores pueblerinos y de inolvidables historias tristes, los guiones cotidianos de la gente común que algunos menosprecian.

"Quizás lo único que me propongo al escribir es quitarle a la literatura cierta solemnidad que tiene. Tengo poca relación con la crítica. Me importan los lectores, divertirme escribiendo y abrir un mundo que mezcle la aventura con la política y el humor." - Osvaldo Soriano.








Resumen de: "El Negro de París"


¿Cuántos son los niños y niñas que tienen que dejar sus países por guerras, dictaduras o la persecución? El protagonista de esta historia es uno de esos niños. Un nene de Buenos Aires que, junto a sus papás, se exilian a Francia. Dejando atrás su casa, sus amigos, sus juguetes y su querida gata Pulqui.
Instalado en Paris tendrá aprender un nuevo idioma, adaptarse a una nueva escuela y hacer nuevos amigos. Es en esa ciudad que se da cuenta lo que extraña la Argentina y a su gata Pulqui.
En la ciudad del amor el nene conoce al Negro. Un gato tranquilo, distante, tosco a veces, sin ser grosero. El papá y el nene lo fueron a buscar una tarde a la Sociedad Protectora de Animales de París. Hacia un tiempo que habían llegado a Francia y el infante se sentía muy solo, seguía sin entender muy bien porque habían tenido que dejar Buenos Aires con tanto apuro.
La mamá y el papá le explican que corrían peligro en Argentina y que seguiría siendo así mientras los militares gobernaran el país. Y que seria mejor que él creciera y fuera a una escuela donde le enseñen a vivir en libertad.
El cuento sigue con recuerdos del niño. Cuenta anécdotas con su gata Pulqui en Buenos Aires, como ella dormía hecha una bolita tibia en su cama con él, como fue que se la dejo a su tío Casimiro antes de viajar para Francia.
El Negro paso a ser su nuevo compañero. Entre ellos existía una conexión misteriosa, él no le hablaba como hablaba con los otros gatos, entre ellos sólo hacían falta miradas, gestos, movimientos de cabeza. Con los años se fueron entendiendo mejor. El Negro esta impaciente por conocer a Pulqui (claro el nene le contó que él no era el único gato en su vida). Con el paso del tiempo el nene se adapta más y más a esta nueva ciudad, ya no tan nueva. Ya sabía hablar en francés, tenia buenas notas en la escuela y un grupo de amigos. Aunque estos últimos no sabían nada de los clásicos de Boca y River, no conocían el mate cocido, ni el dulce de leche, mucho menos el guardapolvo blanco y quien fue San Martín.
El papá empezó a darle clases de historia y geografía Argentina. Aprendía en casa todo lo que en la escuela no le enseñaban. El padre le relataba las batallas de la Independencia, le hablaba de la Primera Junta, de Moreno, de Belgrano, de San Martín, de Rosas, de Yrigoyen y de Perón. El papá poco a poco le fue contando una historia larga de desalientos y de utopías y le decía que él debía heredar sobre todo, la esperanza.
El niño moría de ganas de poder ver esos paisajes que su madre y su padre describían con tanta nostalgia. Quería ver a Pulqui. La extrañaba muchísimo. Entonces un día el Negro decide mostrarle al niño Buenos Aires desde Francia. Fueron saltando por los techos, recorriendo todos los barrios de Paris hasta llegar a la torre Eiffel. Desde allí pudieron ver a Pulqui durmiendo en un canasto de mimbre, observaron al tío Casimiro tomándose unos mates viendo el partido de Boca. Visitaron el zoológico y el jardín botánico. El nene tan contento que estaba por poder ver a su país le pregunta al Negro si podía llevar a sus padres ahí. Y el Negro le contesta, “No. A la gente grande le falta imaginación.”
El cuento termina con el nene soñando que Pulqui y el Negro lo llevaban a ver Paris desde el puente alto y negro que hay en La Boca. Vio la punta de la torre Eiffel y en esa punta a él y al Negro sentados.




Resumen de: "Cuarteles de invierno"


La historia transcurre en Colonia Vela, un pequeño pueblo provinciano argentino de ficción, durante la dictadura militar (1976-1983). Andrés Galván, un cantor de tangos en decadencia y narrador de la historia, y Tony Rocha, un boxeador olvidado, se conocen en la estación de tren del pueblo y se hacen amigos. Se acerca el aniversario del pueblo y las autoridades militares preparan un gran festival, para lo cual han sido contratados. Galván debe dar un recital en el teatro, y Rocha se enfrentará con Marcial Sepúlveda, campeón invicto local y favorito, ante quien deberá perder. Aunque ambos intentan no comprometerse con las intenciones de los militares y limitarse a realizar su trabajo, pronto advierten que eso no será tan sencillo como les parecía inicialmente.

Resumen de: "Triste, solitario y final"


Stan Laurel, el mítico «Flaco» de la pareja del Gordo y el Flaco, ya viejo y acabado, acude a Phillipe Marlowe (detective creado por Raymond Chandler), para que averigüe por qué ya nadie lo contrata. Pasado cierto tiempo, Laurel muere. Un Osvaldo Soriano convertido en personaje de ficción se encuentra a Marlowe frente a la tumba del cómico. A partir de este encuentro tendrá lugar la más disparatada y tragicómica serie de hechos, que combina llanto y risa, actores y personajes, realidad y ficción. Se sitúan en tres planos argumentales del relato policíaco, se convergen de vez en cuando. El periodista Soriano anhela escribir una novela con respecto a Laurel y Hardy y hace un viaje por Los Ángeles donde han vivido los dos grandes cómicos, pero fracasa en recopilar información a pesar de la gran ayuda prestada por el inteligente detective Marlowe. A su vez, Marlowe quien no se ocupa de divorcios ni persigue a los niños drogados, se ve obligado a tratar un asunto de infidelidad por su apuro económico, terminando con palizas, tiroteos y humillaciones. Los dos grandes cómicos Laurel y Hardy acaban en miseria y Laurel incluso contrata a Marlowe para averiguar por qué nadie le proporciona trabajo.